¿Por qué siempre idealizamos a las personas?
Suele ser más fácil relacionarnos con nuestro propio deseo que con la realidad de la persona que tenemos enfrente.
Proyectamos una imagen ideal en función de nuestras propias necesidades. Le colgamos al otro el cartelito brillante de acuerdo a nuestras expectativas.....y después....cuando el otro nos dice: "Hola, aquí estoy. Este soy YO...." nos decepcionamos, nos enojamos y a veces con furia queremos condenarlo. Sólo porque no se ajusta al modelo que nos fabricamos.
Vincularse con alguien profundamente implica conocerlo en todos sus aspectos y en tal caso intentar relacionarnos con lo mejor de la otra persona.
Salir de uno mismo y acercarse al otro, no desde ideales, sino desde su propia realidad con todos sus matices.
La idealización ocurre sin necesidad de interacción.
El conocimiento mútuo requiere mayor responsabilidad de nuestra parte, más tiempo, más compromiso y más paciencia...

